Me veras andar, y no me encontraras
Me verás andar, y no me encontrarás, jamás. El precipicio existe antes de saltar, y yo ya no estoy para brincar: solo escucho la guillotina bajar, cómo cae y con su filo va a cortar un amor que ya no fue amar, que ni siquiera quiso luchar. Su cabeza rodó sin mirar atrás, hace tiempo… y no miré más. Me verás andar, y no me encontrarás, otra vez. No mañana: ayer. El Arlequín vive en un país ancestral, bufón cansado, artista del pesar, mendigo de risas que no quieren brotar. Cumplió su función, no supo escapar. El espectáculo llegó a su final y quedó guardado, como polvo viejo en un libro igual, en una página que no vuelve a pasar. Me verás andar, y no me encontrarás, como ayer, como igual. Fantasma huyendo de una casa sin mal: ya no hay nadie a quien asustar. Nadie escucha su lamento al pasar, así que aprende a volar. Los fantasmas se van cuando no queda nada, su luz es su hogar. A la luna regresa, se deja borrar, se funde en el tiempo, no lo podrás atar ni...